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lunes, 7 de diciembre de 2015

Losing all the faith in people

Los gritos de la arquitecta resonaron a lo largo y ancho del laberinto de metal, mientras intentaba liberarse del fuerte agarre de lo que sea que le sujetaba el tobillo sin disminuir un segundo su intensidad. No podía levantarse, por lo tanto, forcejeaba en vano mientras retrocedía hacia la oscuridad sin dejar de vociferar.
Se oyeron pasos desde donde ya no alcanzaban los ojos para observar, unos zapatos de medio taco muy caros, que emitían un eco regular e importante. Tras un suspiro y a la vista de la mayoría de los que se encontraban cuerdos, la punta de un bastón se levantó en el aire, brillando bajo el rayo de sol que se abría paso desde la superficie, y pareció apuntar unos momentos para tomar impulso. A pesar de los gritos histéricos, no pareció interferir en su concentración, arrojando el bastón con una fuerza descomunal y con una puntería milimétrica, dió en la frente del agresor, quien soltó un alarido de dolor y pareció desplomarse en el suelo, inconsciente.
Mao se apresuró a correr al la otra punta exacta donde aún podía verse luz, y se volvió a acurrucar muy rígidamente, pero temblando, abrazando sus piernas, dando la impresión de que quería quebrarlas.

-¡Denada, preciosa! - Le gritó muy alegremente el desconocido, mientras se acercaba caminando, como si escuchara una melodía dentro de su cabeza, e intentando bailarla disimuladamente.
Se arrodilló para recoger su bastón, y de paso, le tomó el pulso al otro hombre, desplomado sobre el asqueroso suelo, con la marca de un escudo familiar resplandeciendo de un brillante color carmesí sobre la frente.

-¡Está vivo, señoras y señores! ¡No es un zombie!- Vitoreaba como si acabara de ganar un premio.
Gaia lo aplaudía felízmente como si acabara de salvarle la vida, mientras su hermano Leoni la miraba de mal humor, y luego apuntaba sus ojos verdes hacia el hombre, muerto de celos.

-Bien hecho, señor... de bigote estúpido.- Expresó sarcásticamente, con los brazos cruzados, el pecho inflado y una ceja levantada, pero el sujeto no le prestó la más mínima atención. En su lugar, se había dado vuelta para buscar algo en el suelo. Leoni dio unas pasos en su dirección, mientras alzaba un poco más la voz, para asegurarse de que lo oyera - Gracias por corroborar lo obvio señor, mas me encantaría saber quién es usted.

La voz de Leoni sonó inocente y exageradamente amable, muy forzada. Sin embargo, era difícil saber si esto había producido algún efecto en el destinatario de tales palabras, ya que ni bien terminó de oír al niño, se incorporó de golpe con algo en la mano lo cual limpió para quitarle la mugre, aunque las manchas de humedad permanecieron intactas.

-No es necesario agradecer, señorito, es mi deber como profesional - Con una mano a la altura del corazón dio una pequeña reverencia a Leoni, quien lo miraba muy confundido. Se colocó la galera húmeda sobre la cabeza, completando su apariencia caricaturesca - Mi nombre es Johan Crapoulette - Dijo fescamente con una sonrisa cálida en su rostro, pero la tapa de su galera se abrió como una lata y tiró la gran primera impresión a las cloacas.

-M-Mucho gusto... - Leoni le extendió la mano para saludarlo, pero esta temblaba en disconformidad. Johan le extendió la mano también, mostrando unos guantes blancos carísimos, razgados en los dedos índice, medio y meñique. -Pero qué desperdicio...
-¿Disculpa? - Preguntó Johan genuinamente
-Tus guantes - Señaló Leoni - Parecen muy caros
-¡Ah! Sí, por supuesto ¡Uno nunca tiene suficientes guantes! Y te daré la razón... Ya que estos eran mis favoritos. Eran tan cómodos como... Eh... Un par de guantes.
-Leoni se golpeó la frente con la palma de la mano- No te importa, ¿Cierto?
-¡Por supuesto que me importa!- Se quejó apenado - ¿Dónde crees que conseguiré otros guantes en medio de este apocalipsis? Además, estos eran doblemente especiales, ya que me los ha regalado una hermosa señorita.
-¿Puedo saber sobre ella?-En su voz denotaba desconfianza
-¡Ohhh! ¡La maravillas que podría comentarte! No merecía la vida que le tocó, desde luego... - Sacó un pañuelo de algún bolsillo interno de su precioso saco negro y se secó unas lágrimas invisibles teatralmente, casi podía oírse la música dramática de fondo mientras lo hacía. Lo volvió a doblar y lo guardó en un bolsillo de su chaleco.- Un hermoso cabello largo, negro como la noche misma; unos cálidos ojos carmín, labios pequeños y prominentes, piernas largas y anchas caderas... A puesto a que cualquiera temblaría ante tal perfección. Sin embargo, las almas más puras son las que reciben los golpes más duros.

Los ojos de Leoni se abrieron de par en par. Se dio media vuelta para dar un vistazo rápido al pasillo y corroborar la ubicación de su hermana, tranquilizándose al verla en una media ronda alrededor de Mao junto con tres chicas más, tomando la mano de Eliu.

-Esa bonita damisela parece una vela encendida en una fría noche de invierno...
-Leoni volvió a darse la vuelta a toda velocidad, perdiendo algo de su equilibrio al hacerlo. Desafiante, volvió a observar directamente los grandes y redondos ojos negros de Johan, aunque éste no le devolvió la mirada- ¿¡QUÉ?!
-Sin prestarle atención, continuó-...Sin embargo, en el momento en que colocas una cúpula sobre la vela, aunque tu intención sea que el viento no extinga la llama, ésta se quedará sin oxígeno y se apagará. Interesante, ¿No?
-Qué... ¿Qué quieres decir?
-Moraleja de la historia: Nunca cubras una vela. Una vez cubrí una y me morí de frío, yo pensaba que si la cubría iba a calentar el vidrio y podría apoyar las manos. Luego investigué y... ¡Me di cuenta que no! El fuego necesita oxígeno como nosotros...- Se peinó el bigote juntando las yemas de los dedos para enrulralo - No cometas ese error que yo cometí, o vas a sentirte realmente mal, te congelarás. Con su permiso, caballero, voy a ver qué es lo que pasa a las señoritas de allá, ¡Nos vemos!

Johan se sacó el sombrero para saludar, y marchó pomposamente hacia el otro extremo. El rebote de la tapa era imposible de ignorar.

-¡Demonios! No entiendo a ese señor. ¡Pasa de la formalidad a la informalidad en cada oración que dice!

Del otro lado del pasillo, Mao parecía estar menos a la defensiva mientras charlaba con Melpómene y Gaia, mientras las otras dos chicas se limitaban a seguir la conversación con la mirada. Sus ojos seguían hinchados pero su sonrisa al hablar parecía la de una nena pequeña. Era débil, pero reflejaba gratitud desde lo más hondo de su persona. Al escuchar los parejos pasos de Johan, las mujeres dieron vuelta la cabeza hacia él, a diferente tiempo cada una, y quien le mantuvo la mirada sin parpadear fue la arquitecta. Luego de un silencio tenso entre ambos, fue ella quien se dio la libertad para hablar primero

-¿Qué necesitas?
-Dulce señorita, no desconfíe de mi persona, he venido a corroborar que usted se encuentre bien.- El hombre dio una reverencia, y la tapa de la galera acompañó su movimiento.
-Ah, bueno... Gracias por lo de antes. No es nada grabe, solo... Me asusté. No estoy acostumbrada a que la gente se arrastre y me agarre por los tobillos.-Una mirada asesina fue dirigida hacia el sujeto con la marca en la frente, aún inmóvil bajo la luz que se filtraba desde la superficie.
-¿Me permite su mano, por favor?
-¿P-Para qué?
-¿Confiarías en mí, por favor?
-No.
-Está bien... En ese caso...

Johan se sentó en el suelo junto a ellas. Se sacó su tapado negro, dejando a la vista una camisa de seda blanca, un chaleco negro de Lino y unos pantalones de vestir negros, con un arma atada a una pistolera. La desató de su pantalón y se la entregó a Melpómene; luego, volvió a agarrar su saco negro y lo dio vuelta, dejando a la vista todos sus bolsillos internos para que todas las señoritas pudieran verlos con claridad

-Si algo de lo que saque de aquí les parece peligroso, tienen permiso para jalar del gatillo.¿Están de acuerdo?- La arquitecta enmudeció. Y ante esa falta de respuesta se dio la libertad para continuar- En ese caso, permíteme sostener tu mano, si eres tan amable.

La arquitecta obedeció. Estiró la mano en su dirección, y Johan la tomó, colocándole los dedos sobre la muñeca, contando hacia a sus adentros un momento. La soltó, empezó a hacer un cálculo en el aire y luego de eso dio un diagnóstico.

-Estás bien, pero podrías estar mejor -Una amable sonrisa fue dibujada en su rostro afilado y cadavérico- Señoritas, ¿Me ayudarían con algo, por favor?
-Por supuesto - Dijeron todas, menos una, quien copió los ademanes del resto.
-Muchas gracias. Quiero que hagamos un ejercicio de respiración; cuando les diga quiero que tomen aire, entonces golpearemos nuestras rodillas una vez por segundo... Cada tres golpes quiero que inhalen, y cada tres golpes quiero que exhalen. ¿Vamos?

Las chicas asintieron con la cabeza, Gaia estaba felíz como si se tratara de un juego. La otra muchacha, de cabello borravino atado con una cola de caballo miraba confundida a los demás, hasta que observó a Johan quien de manera exagerada inhaló, dando 3 golpes en la rodilla y exhaló el aire tras otros 3 golpes. Entonces, la muchacha sonrió y asintió con la cabeza. Johan se dio unos golpecitos detrás de la oreja, a lo cual esta muchacha reaccionó y negó con la cabeza. Luego, al ver al hombre hacer un remolino delante de su boca ella entendió el mensaje y asintió, señalando a Mao e indicando que no abriría la boca por el momento.

-Bueno... ¿Listas? Ahora.

Para dar comienzo al ejercicio, Johan agachó la cabeza para que la muchacha entendiera que era el momento de comenzar.

Alain seguía sentado con la pequeña niña en brazos. La observaba fijamente, aunque con la mirada ausente y los ojos a media asta. Los párpados de la pequeña comenzaron a alivianarse, abriéndose lentamente y adormilados. La luz caía sobre ellos, reflejando un hermoso caleidoscopio. Brillantes e hipnóticos, sus ojos eran de un celeste claro, iridiscentes bajo el reflector donde tomaban protagonismo las tonalidades rosadas y violáceas. Alain acarició su cabello, tan blanco como la nieve más pura y ella lo observó con sus gigantes ojos resplandecientes, pero carente de emoción.

-¿Dormiste bien, Lynn?
-Sí...-La pequeña se refregó un ojo con la mano.- Aún tengo sueño... ¿Me dejas dormir un poco más?
-Todo lo que quieras...
-Muchas gracias Lain...

La pequeña se volvió a acurrucar sobre el regazo de Alain y continuó durmiendo. Él continuó acariciando su cabello, mientras una lágrima brotó de uno de sus ojos. La lágrima cayó lenta y pesada, producto de sus emociones mezcladas, sin saber cómo haría para explicarle que ya no podrían volver a casa y a la vez aliviado de que ella se encontraba perfectamente bien. Tras su reciente reacción, había descartado sus peores pensamientos, ya que ella parecía no recordar la masacre reciente. Con suerte, podría camuflarlo temporalmente como un sueño. Sin embargo... ¿De qué manera le explicaría que ya no podrían volver a casa con mamá y papá? ¿O que ya no debían seguir protocolos inútiles, y que debían luchar por la supervivencia? ¿Cómo explicarle a una niña de 7 años que debía sentar cabeza y olvidarse de su niñez? 
Los ronquidos de Lynn sonaban cortos y suaves. La mirada de Alain hablaba por sí sola, hubiera dado todo por que ella no despertara jamás de tan apacible sueño.

Hubo movimiento en el pasillo. Johan se levantó del suelo y animó a las mujeres a hacer lo mismo, de a una y lentamente para que Mao se sintiera cómoda. Ella posó sus ojos rojos sobre él, quien la observó un momento y, apartando la mirada, le dio la mano en señal de trabajo terminado.
-Gracias de nuevo, somos afortunados de tener a alguien eficiente que pueda velar por el bienestar general-Y dicho esto, intentó esbozar una sonrisa pero no lo logró.
-Es... Es mi trabajo-Se llevó la mano a la nuca, y empujó su sombrero hacia adelante sin quererlo, haciéndolo caer. Lo volvió a levantar rápidamente y con las manos temblorosas, hizo un ademán a la chica del cabello borravino para que se acercase a él. Luego de pensar un momento, volvió a hacer el gesto del espiral delante de su boca.
La chica asintió. Con voz mecánica y monótona prosiguió.

-Puedo hablar... Siempre pude...! No oigo hace un rato, no entiendo nada

Su voz sonaba desabrida, en contraste con su bonito rostro. El hombre volvió la vista a donde estaban sentados hace tan solo un momento y vio su saco en el suelo. Le hizo un ademán a la señorita para que espere y fue a buscarlo. Ella lo seguía con la mirada. volvió con él en la mano, sosteniéndolo del cuello para mantenerlo derecho y, como si se tratara de un mago, revisó sus bolsillos internos de manera que pudiera verlos claramente y sacó un utensilio. Con él le revisó un oído, luego el otro y guardó la pequeña herramienta en un bolsillo diferente de su abrigo, que colocó cómodamente sobre sus hombros como una capa. Hizo como si su cabeza cayera lentamente hacia un costado y la detuvo con la mano, fingiendo que ésta era el suelo. La señorita le dio la razón, asintiendo frenéticamente la cabeza y señalándolo felízmente.

-Tengo un chichón acá- Con un dedo señaló a un lado de la cabeza y, tocando el área especificada, sacó de su cabello algo de sangre coagulada que deshizo con sus dedos.-Caí mal, una piedra me golpeó.
Johan posó una mano sobre la otra y la señaló, como habiendo encontrado la causa.
-¿Es grave? 
El hombre negó con la cabeza. La señorita sonrió aliviada y suspiró, como habiendo soltado algo pesado.

-¡Hey! ¡Disculpeme señor...!-Mao se acercaba con una mano a medio levantar y a paso tranquilo
-Crapoulette Johan para servirla madmoiselle-Con una mano en el corazón se inclinó para saludar.
-Señor Crapoulette... ¿Cree usted que es conveniente comenzar a moverse? Los rayos del sol parecen debilitarse
-El hombre se dio media vuelta para observar en lo alto una filtración de luz que, efectivamente, se notaba más anaranjada.-Pues... Opino lo mismo que usted. Sin embargo, ¿Hacia dónde nos moveremos?
-Tenemos dos opciones, naturalmente. Izquierda o derecha. Si pides mi opinión... Creo que deberíamos movernos hacia la izquierda. Los zeppelin apuntaban en esa dirección, y dudo mucho que se hayan movido en línea recta.
-En ese caso me parece una buena idea

Leoni se acercó con paso inseguro hacia ellos y, notando que habían terminado de hablar, pidió la palabra

-Disculpen, Gaia y yo estamos hambrientos, y nos preguntábamos si podríamos salir a explorar en busca de algunos restos de lo que sea, considerando que no se han escuchado sonidos hace un buen rato

Johan y Mao se miraron, no habían pensado en eso. Había tantas cosas en las que pensar que olvidaron la importancia de los suministros... O tal vez priorizaron otros aspectos antes que la alimentación. Mao se dirigió a una pila de escombros y comenzó a apilar trozos de pavimento debajo de una grieta, de forma ascendente. Al poco tiempo, Melpómene, Johan y la chica del cabello borravino hicieron lo mismo, siendo esta última quien realizó la tarea con más facilidad.

-Gracias gente-Dijo agitadamente Mao, y se dispuso a trepar por entre las rocas
-¡E-Espera un momento! Estem... Por favor...
-Mao se detuvo en seco y miró por encima de su hombro- Qué pasa, por el amor de--
-Sí.. Yo, eh... ¡Déjame echar un vistazo a mí, por favor!
-¿Cuál es la diferencia?-Chasqueó la lengua con molestia
-En el caso que sea peligroso, el grupo te necesita, Mao... Yo no he hecho nada hasta ahora
-¡Tiene razón!

Todos miraron casi a la vez a quien había dicho esto último. Un hombre de cabello fucsia, rastas, barba desalineada y pequeños anteojos redondos que se encontraba recostado contra la pared respirando como si fuera un desafío para él. Un escudo de armas seguía impreso en su frente.
Johan se acercó a él con curiosidad, y lo rodeó como si fuera un objeto muy raro. Con bastón en una mano y la otra enrulándose el bigote, lo observó sonriente y con malicia.

-¿Qué te pasa? No me gusta que me mires así. Una fotografía dura más.
-Johan formó un rectángulo con ambas manos y movió uno de sus dedos mientras decía-Click Click
-¿Qué hacés?
-Te saco fotos, pa' la posteridad. Click click
-No era para que lo tomes literal...
El señor Crapoulette, con su bastón golpeó las piernas del otro sujeto. Sus alaridos hicieron eco en los pasillos metálicos.-Click Click-Hizo un ademán de sacar una grabadora del bolsillo-Para la posteridad, esta es la imagen de un hombre que no reconoce su posición. ¡Pero qué interesante!-Luego, volvió a su voz seria de siempre-Yo creo que no tienes nada que opinar. Por lo menos ella sabe que no colabora y quiere cambiar eso. Tu por el momento no puedes ni pararte sobre tus patas traseras.

Mao se cubrió la boca con asombro, mientras Johan volvía a su lado con aire triunfante. Sin embargo, la arquitecta se apartó de él para ir al lado de la otra señorita.

-¿Segura que quieres hacer esto?
-Sí-En su voz se notaba determinación, un poco diferente que antes-Mi única habilidad es dibujar... No es nada útil. Tu pones orden, Melpómene nos da contención, Alain es muy inteligente y Leoni es la voz de la mayoría... La chica de allá tiene bastante fuerza y Johan es bueno tratando a la gente. Quisiera ser útil en algo, permítemelo por favor.
Mao no podía simplemente negarselo, la muchacha tenía un punto. Asintió con la cabeza y le dio un par de palmadas en la espalda para animarla-Estoy segura de que tienes un gran potencial
-Yo no, pero te lo agradezco mucho.

Y así la muchacha trepó por los escombros de asfalto con torpeza pero sin mirar hacia abajo. Uno por uno se fueron acercando a la grieta para observarla partir con temor a que no regresara, mientras cuidaban de estar alertas ante cualquier traspiés y la caida de alguna piedra. De a poco se fue acercando a la superficie, hasta que con su cuerpo llegó a bloquear la luz de la misma, indicando que había llegado lo suficientemente alto como para escabullirse por ahí. Se puso de puntas de pie para tocar el suelo con las palmas de las manos y, dando un salto, salió por el agujero. Desde abajo espectaban tensos su salida de la precaria protección, viéndola tan vulnerable que ya casi la daban por muerta. 
Arriba, en la superficie, el viento le daba en la cara y el polvo le lastimaba los ojos. Se puso de pie con el pelo en la cara para aminorar el impacto y sacó de su pequeño morral de cuero unas antiparras y, en su lugar, guardó sus gruesos anteojos. Echó un vistazo por primera vez al panorama y sus piernas perdieron la fuerza gradualmente hasta que no pudieron sostenerla más, y la tiraron al suelo.

-Pero qué demonios...

Parpadeó incontables veces, incrédula, su boca abierta de par en par y sus manos sosteniendo el resto de su cuerpo.

-Van a matarme cuando vuelva a bajar, lo presiento...

Capítulo 4: Losing my smile after adversity

lunes, 9 de marzo de 2015

Dibujos 2013!



 Aquí algunos dibujos que hice a lo largo del año 2013. Me había comprado una tablet gráfica más o menos en febrero, estaba muy emocionada! Sabía que si sabía dibujar, acostumbrarse sólo iba a ser cuestión de tiempo. Perdón si no les gustan los dibujos sobre bases, pero es que aprendí todo por mi cuenta y me parecieron muy útiles. Estaba practicando che! No me maten! 









 Si les gustaron visiten mi DeviantArt! Me haría muy felíz! 

domingo, 8 de marzo de 2015

Loosing All That I Love

-Bonito día, eh?

¿Por qué me decía eso, realmente? Para que no sea un día tan pesado, quizás, porque hacía un calor infernal, de esos que adormecen y solo tienes ganas de acurrucarte bajo la sombra de un fresno. Para colmo, en días como este los metales quemaban bajo el sol, y no podías tocarlos incluso con guantes mojados con agua fría. Siempre tuve la costumbre de ver a mi hermano trabajar bajo el rayo del Sol, llevándole baldes y haciéndole apoyo moral mientras trabajaba. Está en mis recuerdos llevar un balde de la mitad de mi tamaño mientras él maldecía a los cielos ese trabajo que tenía mientras se acomodaba los tiradores que sostenían su pantalón, y yo limpiaba su frente de manera inquieta porque me divertía ver la forma en que mi faldita flotaba de lo pomposa que era, al igual que mis enruladas colitas que rebotaban con cada saltito. El día acababa con la puesta de Sol. A pesar de todo el cansancio que acarreaba estar agachado gran cantidad del día recogiendo chatarra del desguace, mi hermano me agradecía la compañía llevándome en su espalda hasta la carreta tirada por caballos de metal, herencia que fue pasando de generación en generación en nuestra familia. Por el camino había muchos baches, pero siempre encontrábamos algo de qué reirnos. Cuenta regresiva y "¡Epa!" saltar un bache. Si nos olvidábamos las palabras terminaban cortadas por uno, y era gracioso al escuchar. 
Desde que tengo memoria que mi hermano hace de mamá y papá, por eso siempre quise hacer algo para ayudarlo. Aprendí muchas cosas y de eso estoy orgullosa. Juntos mantenemos nuestro pequeño emprendimiento con la chatarra que recogemos del desguace, yo hago los planos de nuestras creaciones y él las moldea en hermosas artesanías que vendemos en la ciudad. Se que a no muchas personas les atrae lo que hacemos, pero para mí es lo mejor que existe. No puedo hacer funcionar los aparatos como lo hace mi hermano, él crea artilugios únicos, juguetes a cuerda, relojes mecánicos, adornos que se mueven cada cierto tiempo y objetos estáticos que por momentos parecen desafiar la gravedad. Lo intenté una vez pero creo que simplemente no tengo mano para eso. El dibujo y sombreado me va mejor. Ya es típico verlo con sus guantes, las antiparras de aviador y el soplete no muy lejos de él.



-¡Voy a ser la mejor! ¡Empezaré desde abajo y algún día escalaré en el escalafón social para que todos me vean!

Esa era yo, unos años atrás. Siempre me lo repetía, pero nunca supe como hacerlo. Sólo me llenaba la cabeza con esa idea, pero seguía con el mismo sueño de toda niña, que es el de ser princesa, tener gente que me peinara y me dijera que estaba linda con el vestido que llevaba puesto. Mi madre siempre me decía "eres la princesa más hermosa de todas" mientras peinaba mi largo cabello y hacía unos ligeros bucles en la punta, que quedaban muy naturales. Ella era mi mundo, y yo lo era para ella. Siempre fue muy detallista y me hacía ver tan hermosa como una muñequita de porcelana. Mis grandes ojos celestes relucían con un inquieto destello, siempre llevaba una cintita roja atada en un moño sobre la cabeza y un bonito enterito rojo con pollera amplia y gran cantidad de tela debajo para que tenga mucho vuelo. Debajo siempre una camisa blanca con los brazos amplios y puños ajustados, medias blancas y guillerminas. Siempre fui una gran fan de las rosas rojas, de hecho, en mi casa solo había un pequeño arbusto con rosas, pero era mi más preciado tesoro. Me encargaba de que nunca les falte el agua, les hablaba, me sentaba junto a ellas en el silencioso terreno y hasta les cantaba. Aún conservo mi cuaderno de notas con las primeras canciones que escribí para ellas. Hoy en día ese arbusto creció mucho y es una gran enredadera que trepa hacia la ventana de mi cuarto. Realmente lo amo, fue por ese pequeño arbusto que descubrí mi gran pasión: El canto. 
Aunque fuera inconcientemente, de pequeña tenía talento! Muchas de las primeras frases de ese cuaderno fueron recicladas y son parte de mis nuevas canciones, que ya sea para un público reducido, en fiestas, eventos públicos o en un escenario al anotarme en un concurso de poca importancia, tengo la oportunidad de cantar frente a la gente, viendo sus caras de emoción al hacer una nota alta y eso me pone muy orgullosa. 
No se si me va tan bien como quisiera pero la música ya es para mí un estilo de vida. Espero siga así por mucho tiempo más y lograr aquello que tanto anhelo...



-¡¡¡DEMONIOS!!! ¡¿Por qué la gente es TAN poco agradecida?! ¡Deberían adorarme por todo lo que hago por ellos, lacras inmundas!

Todos los putos días era lo mismo. Tenía el peor trabajo del mundo, pero lo acepté con sólo saber que tras dominarlo, tendría la ciudad entera cuando se me diera la oportunidad. Me considero una arqueóloga con mucho potencial, me apasiona leer libros sobre el tema, visitar ruinas y ver películas sobre arqueología, ciudades perdidas y maldiciones que nadie sabe si son verdad o ficción. Me aprendí los principios arquitectónicos solamente para solicitar este trabajo y, si estaba bien hecho, ganarme un gran sustento económico en este mundo donde el poder adquisitivo es tan importante. Después de TODO el trabajo que hago día a día, si es que días se los pueden llamar en los túneles subterráneos que a medida pasa el tiempo voy finalizando, dejándolos como segundas calles bajo la tierra, alumbrándolos, limpiándolos, trazando las rutas y por sobretodo pasadizos, los de arriba siguen haciéndome el trabajo difícil. Piensan que el hecho de que no se vea no existe. Siempre abriendo alcantarillas y arrojando su inmunda basura. Nunca falta el que cuando nadie lo ve, "agua va" y al fondo. Ya no hay nada que no haya visto, nada que no haya recogido aquí y ningún lugar de la ciudad que me falte recorrer. Ya no le tengo asco a nada, y ya todo me da lo mismo. ¿Por qué sigo haciendo esto? Para llegar a la cumbre se empieza por lo más bajo. Se escala, se escala, casi sin que el resto se de cuenta, y en un momento clave se ataca. Cuando quieran saber qué les ocurrió en sus miserables vidas, yo estaré en la cima de esta monarquía. Apenas me alcanza el dinero para pagar los impuestos y comer, pero me regocija el pensar que ni el propio dueño de la ciudad la conoce tanto como yo. Siento que soy la elegida. Siento que el rey no lo es, y que estoy yo para llevar a este territorio a lo que en los libros se llama "época dorada". La gente está corrompida, sus mentes no sirven y hay que moldearlas de nuevo. Puedo lograrlo, con un poco de mano firme, que es lo que falta a este lugar. Sí... yo podría---


Un ensordecedor sonido se acercaba con el viento del Este. La gente intentaba ignorarlo, hasta que se volvió imposible realizar cualquier acción con él sonando. En muy poco tiempo, toda la gente de la ciudad se encontró reunida en un punto. Miraban hacia arriba, sorprendidos, gente que trabajaba en edificios observaban detenidamente por la ventana, otros bajaban a la calle a mirar. Los niños tomaban de la mano a sus padres, bebés lloraban, mujeres miraban con gran estupor el cielo que se nublaba de la nada, boquiabiertas y tan desesperadas que la lágrimas les caían a grandes chorros, pero no podían moverse de su lugar. Llegado determinado momento, nadie parecía poder despegar los pies del suelo. El cielo se volvió negro, el Sol fue tapado por cinco o seis dirigibles que podría decirse que estaban conectados entre sí con ondas estáticas que cada algunos segundos se dejaban ver entre las nubes negras. Como si los hubieran convocado a todas las ratas por un sonido de flauta, todos los habitantes de la cuidad estaban reunidos debajo de ellos. 

-¡¡¡Pero qué---!!!

Una joven salió de las asquerosas alcantarillas, ojeó detenidamente la escena y aunque costó, logró mantener su atención alejada de los dirigibles, que parecía haber encantado a la población como si de marionetas se tratara. 

-Pero qué demonios--- ¡QUÉ HACEN TODOS AHÍ PARADOS, CORRAN! ¡¡¡HAGAN ALGO IMBÉCILES!!!

Nadie parecía estar prestando atención... La joven salió de su repugnante lugar y se puso a vociferar en frente de la multitud. Con mucho enojo, perdió la poca paciencia que tenía y le dio una bofetada a uno de los espectadores de este acto, que pareció volver en sí por un momento. Sorprendida por esto (no menos que el muchacho que acababa de golpear), comenzaron a vociferar en la multitud. Los más jóvenes parecían reaccionar ante esto, pero sus mentes estaban perdidas, como si les hubieran borrado la memoria. Sus ojos estaban perdidos, no reflejaban emoción alguna y algunos hasta babeaban con la boca abierta, goteando el piso y lanzando graznidos indescifrables.
Los dirigibles parecían abrir un compartimento debajo de ellos, y al descubierto quedaron cohetes gigantes de color blanco y rojo apuntando hacia abajo, se escucharon tonos de cuenta regresiva, lo que alarmó aún más a los jóvenes que por fin habían vuelto en sí.

10...
 -¡VAMOS, VAMOS! ¡NO ENTIENDO QUÉ PASA ACÁ PERO SE QUE NO ES NADA BUENO!
9...
-¡Maldita sea! No hay escapatoria... ¡No tiene sentido que hagamos esto...!
8...
-¡NADIE PUEDE DISCUTIRME CUANDO SE TRATA DE ESCAPAR! ¡CONOZCO ESTA CIUDAD COMO LA PALMA DE MI MANO!
7...
-¡¿Qué propones que hagamos?!
6...
-¡LLÉVALOS A TODOS ALLÍ! ¡A LAS ALCANTARILLAS!
5...
Entre los dos tironeaban a la mayor cantidad de jóvenes que pudieron con todas sus fuerzas, pero parecían no poder hacer nada más aparte de mantenerse parados sobre sus piernas y avanzar torpemente.
4...
El muchacho bajó la escalera e iba sosteniendo a cada persona que se caía al intentar bajarla 
3...
La alcantarilla se cerró con todos los que pudieron salvar, ya era muy tarde para acarrear más gente
2...
-¡CORRAN LO MÁS LEJOS QUE PUEDAN, Y CUANDO LES DIGA CUERPO A TIERRA! 
Algunos parecieron reaccionar, otros tuvieron que ser empujados por los demás que parecían procesar de a poco las indicaciones simples
1...
-Mi hermano... ¡¿DÓNDE ESTÁ MI HERMANO?!
-¡¡¡CÚBRANSE!!!

Todos se tiraron la piso, ya sea por instinto de supervivencia o por lo que fuere. Las rocas volaban peligrosamente sobre ellos a una velocidad terrorífica, tan cerca de sus cuerpos que sentían el viento a travéz de la tela de su ropa. Los escombros volaron por doquier, una lluvia de pequeñas rocas cayendo como meteoritos taparon los cuerpos de los más desafortunados, quienes gritaban desaforadamente por ayuda, callados tal vez por el peso sobre ellos o polvo dentro de sus bocas. Se escuchó otra inmensa explosión, el piso se desplomaba y caía por las alcantarillas que tanto había costado construir. Se veían caer cadáveres del cielo, pedazos de cuerpos incendiados, brazos, torsos, caían en el agua y flotaban en la corriente que iba rumbo al Oeste. El olor a carne quemada era nauseabundo, mezclado con el de las alcantarillas húmedas y mohosas. Todos se escondieron de los dirigibles entre las sombras, la explosión había despabilado a aquellos de mente más lenta y por si fuera poco, estaba el shock de ver a la gente de toda la vida destrozada en pedazos, flotando en un río negro, frío, recorriendo irreconocibles el camino de los deshechos humanos más desagradables. Los globos flotantes se dirigían en varias direcciones. ¿Por qué motivo hacían esto? Una sola mujer se levantó del suelo y continuó caminando por entre las sombras, lo más alejada de la débil luz que provenía del dia que se había vuelto la noche más larga de sus vidas. Los atormentaba un sonido a lo lejos, uno parecido al reciente. Bombardeos. Escuchaban nerviosamente los bombardeos.
Esta cuidad... ya no aguantaría mucho más.

-Tenemos que escapar, tenemos que sobrevivir, tenemos que... Encontrar al responsable de todo esto.

Se dio media vuelta para corroborar que escuchaban algo de lo que estaba diciendo, pero el paisaje caótico que se encontró la enmudeció. Se obligó a moverse, analizando qué debía hacer de inmediato... Aunque desde su perspectiva, todo debía hacerse a la vez. Recordó un grito ahogado durante la lluvia de piedras y concentró su atención en una pila de escombros bañados en la débil luz que comenzaba a aclarar, como un terrorífico y silencioso amanecer; Si la población de aves no pereció junto con las personas, su instinto las había salvado para alojarlas a cielo abierto a kilómetros de distancia del lugar actual. Se apresuró a quitar las piedras más superficiales y teniendo cuidado de que no se desmoronen las superiores, fue haciéndolas a un lado. Un mechón de pelo se asomó entre una de las piedras, alarmándola aún más y haciéndola doblar la velocidad. Pudo descubrir la cabeza, mas el hombre seguía inconsciente y sin reaccionar, como si no respirara.
Un suspiro... La fuerza que abandonaba su cuerpo... La cabeza gacha.

-Pensé que podía evitar que pasara esto si lo traía aquí abajo... Qué lástima. Bueno... Podría tal vez darle un poco más de honor al cuerpo, ¿Tal vez?

Miró por encima de su hombro, y pudo ver unos vagos y torpes movimientos de parte de algunas personas. Si ellos podían moverse, entonces no estaban tan mal como para necesitar una mano más para hacerlo; y con eso en mente, retomó su actividad despejando las piedras.
Al cabo de unos minutos logró hacer un agujero por el cual arrastrar el cuerpo sin que las piedras superiores se derrumbaran. Había tenido la precaución de hacer una base a los costados para que las piedras de arriba se apoyaran sobre las de abajo como para no caer.

-Qué buen momento para saber sobre construcción... -Un largo suspiro fue desinflando su pecho- Demonios...

Se apartó el flequillo de la cara y se secó la frente con un pañuelo que sacó del bolsillo delantero de su enterito caoba y tomó al sujeto por las axilas y lo arrastró fuera de la pila de escombros para recostarlo a lo largo y boca arriba a un costado de la pared. Sus pies apuntaban en direcciones imposibles, algo doloroso y difícil de ver sin arrugar en entrecejo de la impresión.
Terminada esta tarea, fue a ver si alguien necesitaba algún tipo de ayuda. Una señorita se levantó en ese momento, caminando con algo de dificultad.

-¿Estás bien?-Preguntó con interés la arquitecta
-¿Eh? ¡Ah, sí, por supuesto!-La señorita se rió nerviosamente mientras agregaba-Sólo me doblé el tobillo... No es nada. Bueno, si pero.. NADA EN COMPARACIÓN. Ahora sí.
-Eh... Bueno.

Ambas se dieron vuelta a la vez al escuchar un sonido de tela arrastrándose en el piso en la dirección en que Mao había dejado el cuerpo inconsciente del hombre. Seguía inmóvil, pero uno de sus brazos estaba en otro lugar. Con los ojos abiertos como platos, la arquitecta miró a la jovencita y le hizo una seña para moverse hacia él.

-¿Podrías ayudarme por aquí?

La joven se apresuró para apoyar su cabeza sobre el pecho del hombre y Mao le tomó el pulso tomando una de sus muñecas.

-¡Hey, tiene pulso!
-Recién no tenía.-Dijo enojada y aliviada a la vez y se apresuró a dar vuelta al sujeto para ponerlo boca abajo.-PERDÓN DE ANTEMANO-Y le dio varios golpes en la espalda alta hasta que el sujeto tosió con fuerza.
-¡Bien!

En ese momento la arquitecta dio un salto hacia atrás para volver a incorporarse, y se quedó inmóvil mientras lo observaba dura como una piedra. El sujeto volvió a moverse. La arquitecta dio otro salto hacia atrás como un gato asustado y se dio media vuelta para tapar su rostro. Su respiración se aceleraba y los latidos de su corazón se aceleraban. ¡¿Qué estaba ocurriéndole?!




Afterlight


Capítulo 2: Próximamente

No hay nada más hermoso que un amor correspondido

Esta es una serie de historias que hicimos con algunos amigos. Cada uno escribió una personificación del objeto más valioso para cada uno, y nosotros teníamos que darnos cuenta cuál era!
Si te gusta escribir, estás invitado a hacer una historia similar bajo el título "Si ese objeto valioso cobra vida". Ese título es el que figura en la entrada "Lista de Capítulos" de este blog, sólo que agregué este título adicional porque engloba por completo a mi historia n.n
Luego pon el link en un comentario, me encantaría leerlo!

Nuestro encuentro fue inesperado... recordé los momentos que pasamos en la escuela primaria, su compañía incondicional y la manera en que disfrutaba con ustedes a pesar de los comentarios de los demás, los apodos molestos que nos ponían y las burlas de estar siempre con ustedes. La manera en que el mundo se veía más hermoso, a todo color, como si estuibiera soñando en un mundo de fantasías. Los demás iban y venían, pero ustedes siempre estaban allí, junto a mí desde que me despertaba hasta que me acostaba, como si fuera que para eso hubieran nacido. Recuerdo también un día, al ir de la mano en la calle, uno de ustedes se soltó, cayendo al suelo, sin poder levantarse, lamentándose no ser lo suficiéntemente útil para seguir con nosotros, con lágrimas en los ojos. Ese día... jamás lo olvidaré. 


"Déjame aquí, ya nisiquiera puedo mantenerme en pie por mi mismo, ¿Qué podrías hacer, aunque me llevaras contigo?" 


Levanté al pequeño de la calle y lo llevé conmigo a casa, limpié su carita con un pañuelo e intenté tranquilizarlo. Al día siguiente, estábamos los tres de nuevo por la calle, como si nada hubiera pasado jamás. El tiempo pasó, y de nuevo volvieron los problemas. Ya no podía mantenerse en pie por mucho, y sus desmayos se volvían más frecuentes.


"Ya no puedes estar más con ellos, si te siguen acompañando, se hará más daño"


Fue la noticia que me dieron a mis inocentes seis años...Tuve que tomar una difícil desición, la de transitar los días venideros sola, como antes de que ellos entraran a mi vida.


Los días siguientes a esos los recuerdo igual de bien. Venían mis "compañeros", a quienes veía como desconocidos compartiendo el mismo cuadrado acercarse, felicitándome por ello como si fuera una buena noticia.


"¡Por fin te los sacaste de encima!", "Vamos, te ves mejor así", "Parecías una vieja que necesita compañía todo el tiempo", "¿Por qué hoy no están? Supongo que eran para aparentar" 


Fueron las estúpidas acotaciones que tuve que soportar durante semanas, a las que respondía con una mirada cargada de enojo, resignación y lágrimas, sintiéndome una inútil, viendo el anteriormente hermoso mundo teñirse a monocromo, aburrido, sin aliento... la tristeza borroneaba mi vista, y cada día que pasaba, sólo empeoraba las cosas. Intenté convencer a mis padres de que los necesitaba, no podía soportar la vida sin ellos, pero eso siempre terminaba en que sí podía, y tenía que resignarme a hacer eso realidad. Varias veces me presentaron a otros, pero aún así, no me sentía tan a gusto como con mis anteriores acompañantes, ellos habían sido traídos al azar, y me daba igual su presencia o ausencia.


"¡Debes aprender a quererlos! ¡Es la falta de costumbre!"


Ciertamente los cambios son difíciles de aceptar para mí, pero lo que ellos no entendían es que ese cambio no era favorable en lo absoluto. No me sentía afín con ellos, no sentía esa union inquebrantable, y por sobre todo ¡NO PODÍA IMAGINARME CON ELLOS EL RESTO DE MI VIDA!
Cada día que pasaba perdía la esperanza, y a estos nuevos acompañantes tampoco parecía importarles el hecho de separarse. De hecho, el día de hoy no están conmigo, y no le importa a una sola persona. Me había resignado. No sabía qué más hacer. Parecía que terminaría el resto de mis días en un mundo gris y aburrido, donde los meses pasaran como una página tras otra de un libro que no despierta interés. Ya no quería ver nada más a mi alrededor. Mis ojos ya no soportaban la insípida realidad y poco a poco ellos también fueron perdiendo la fuerza. Ya no querían abrirse más, no querían mirar hacia adelante, constantemente extrañaban los días pasados y lloraban un luto inútil. Poco a poco fueron perdiendo la luz, hasta que...


"Encontramos un lugar donde podrías conocer gente, ¿Te importaría acompañarme?"


Esa fue la petición que me hicieron, y con un renovado entuciasmo, me dirigí a ese lugar.
Ni bien llegué, sabía a quién escogería. Ya los había marcado con una mirada. Aún así, me quité la verguenza y entablé una conversación con casi todos los sujetos que allí se encontraban. Todos parecían muy amables pero, con quien más a gusto me sentí fue con ellos, los primeros que ví ni bien entré. Simplemente los abracé y les ofrecí una nueva vida conmigo. 



"No puedo creer lo que está pasando... no recuerdo la última vez que me sentí tan bien..."


Ellos aceptaron mi propuesta. Con gran emoción volví a mi hogar nuevamente. Una vez más, había encontrado a esos acompañantes, aquellos que parecían haber nacido para mí.


"Tienen pinta de comunes, ¿Estás segura?"


Completamente. Que parezcan comunes no me importa en lo absoluto porque ¿Quién más tiene la suerte de encontrar a alguien para ella sola? Siempre veo por la calle a otras personas pretendiendo ser felices, con acompañantes que claramente no son para ellos, y no quiero volver a esos tiempos. Eso es lo que más me alegra de todo, haberlos encontrado.


Luego de una interminable semana, ambos chicos se mudaron conmigo. Desde ese momento, ninguno de los tres quería separarse del otro. Si necesariamente tenemos que hacerlo, nos duele a los tres, pero el momento del reencuentro es el más dulce de todos. Me encanta la idea de pasar la vida juntos, ver de nuevo el mundo a todo color, como un mundo de fantasía. No quiero pensar en volverme a separar, simplemente, quiero estar con ellos constantemente, y me alegra saber que esos sentimientos son correspondidos. Cada día, es como volver a la infancia que siempre quise tener.

Tal vez se habrán dado cuenta antes, pero mi objeto más preciado son mis anteojos n.n
Cuando era pequeña tenía unos anteojos verdes que  después de que un día se aflojaron los soportes, los vidrios  no dejaban de caerse y tuve que dejar de usarlos u.u
Intenté tener otros anteojos a lo largo de mi vida pero como no eran recetados, no me sentía a gusto con ellos. Así hasta que un día fui a una óptica y me hice estos nuevos lentes ese mismo día, y a partír de ese momento, no quiero volver a quitármelos, literalmente, veo la vida de otra manera con ellos n.n

Gracias por tanto. Los amo anteojos <3

Changeless

No intentes escapar, pequeña... No te servirá de nada.
Deberías saberlo, nunca funciona
No es que puedas correr de nosotros, siempre nos han divertido las persecuciones
Nos gusta hacer creer a nuestra presa que tiene escapatoria, porque su expresión cuando la atrapamos es verdaderamente dulce
Toda esa desilución, frustración... sus ojos llenos de lágrimas e impotencia...
Pero el tiempo que se nos ha concedido se está agotando, ¿Entiendes eso?
La próxima noche vendremos por tí, espera por nosotros, ya casi se cumplen las 7 lunas que nos dieron de plazo.
Espérala con ansias~ ♥

 

Aquella noche me levanté agitada, muy asustada, casi al borde del llanto. Todas las noches ese mismo sueño recurrente, en que dos niños me persiguen hasta que no tengo escapatoria. Siempre me levanto en el mismo momento, con algún arañazo en alguna parte del cuerpo. Hasta ahora no había querido creerlo, intentaba convencerme de que yo misma me lastimaba mientras dormía con mis largas uñas punteagudas, pero este daño ridículo con el que me había levantado la noche de hoy era demasiado evidente como para evitarlo. Mi pierna estaba sangrando, y mis rodillas estaban desgastadas de los tropezones de mi sueño. Ya es tarde, pero no puedo ignorarlo más. No tengo a quién recurrir, sé que no me creerán. ¿Qué debería hacer? Aunque encuentre a alguien, nada podrán hacer.
No tengo sueño.
No quiero dormir.
Tengo miedo...
Muchísimo...


No volveré a dormirme. La próxima vez que me duerma, será mi final. 
Faltaban 13 minutos para levantarme, pero me destapé con resignación, como si entendiera que a partír de ahora viviría tanto como aguantara sin cerrar los ojos. Suspiré dejando salir toda la bronca que acumulé desde que me desperté a altas horas de la noche.

-Si sabía que a partir de ahora viviría mis últimos momentos... me hubiera asegurado de dormir bien... pero ni eso pude hacer.

Me refregué los ojos con las manos. Éstos me ardían un poco, debido a que era la sexta noche que no dormía más de 4 horas en la semana. Me levanté pesadamente, me peiné, me puse mi ropa favorita y salí a dar una vuelta por la ciudad.

-Voy a dejar de pensar en lo malo de ella... Hoy voy a disfrutar lo poco que tiene de bueno.

Bajé las escaleras de mi casa con bastante dificultad, aún sentía muy doloridas las rodillas como si acabara de caerme, y apenas podía caminar con la pierna derecha.

-Me voy...

Dije antes de abandonar mi casa, aunque naturalmente, nadie me oyó. 
El día estaba nublado y muy deprimente. Las nubes negras amenazaban granizo, el viento soplaba fuerte y acarreaba humedad que te mojaba sin la presencia de llovizna. Mi pelo se movía casi en posición horizontal, y el viento encontra hacía difícil caminar. Aún así, estos días me gustaban muchísimo. No sabía por donde empezar a recorrer, así que dejé que mis piernas me guiaran. Dejé que ellas solas caminaran hasta que se sintieran cansadas. Respiré hondo el viento enfurecido y sentí cómo llenaba mis pulmones de un coraje que sentí podían hacerme durar varios días si me lo proponía. 
Seguí caminando por la misma calle hasta encontrar un kiosco. Pedí un vaso de café y continué deambulando por la ciudad. 
Esta vez no sentí miedo de recorrer las calles apartadas de la avenida principal por donde siempre caminaba. La imágen de un maleante me pareció menos atemorizante que la de los dos niños persiguiéndome por diversión por una callejuela sin salida para proceder a torturarme una vez que me alcanzaban hasta que me despertara. Me aparté de la multitud hasta que dejé de ver gente y me senté bajo un árbol frente a una casa barrial, que aparentemente estaba vacía. El suelo blando tenía huellas de ruedas de autos, pero su garage estaba vacío.
Con la espalda apollada me puse cómoda. Soplé un poco el cafecito y tomé un sorbo. Me puse a pensar...

-¿Es esta la forma en que me gustaría pasar mis últimos momentos?

Después de pensar varias opciones, supuse que un poco de tranquilidad en mi vida era una buena manera de terminarla. 
Mi familia no se merece mi atención. Mis amigos no necesitan mi presencia. No hay nadie a quien le pueda contar este problema sin que se ría de mí.
Por lo tanto, acabar sola no era una mala idea. No lo veía mal, ni me sentía abandonada, sólo dejé que la tranquilidad me invadiera, para sentirme la única persona sobre la Tierra. Me sentí... Acogida en cierto modo. 
Y ahora me pregunto: ¿Por qué no busqué más momentos de soledad a lo largo de mi vida? En lugar de buscar atención y reconocimiento a mi alrededor, hubiera gozado de lo que ya tengo, que es soledad. Intentar evadirla me trajo malas experiencias, en lugar de eso, disfrutarla hubiera sido mejor...

-Todo depende de cómo lo mires... Si tan solo me hubiera dado cuenta antes... Igualmente, ya es muy tarde. Duérmete.

Seguí pensando bajo ese árbol. El paso de las horas dejó de significar para mí, estaba encantada con ese tiempo casi apocalíptico que adornaba el último día de mi vida. Sólo me importaba el ritmo de mi respiración; estaba completamente a gusto.

"Está por entrar en estado alfa ¿Estás preparado?"
"No se los permitiré."
"¡Hiiiiiii! Se supone que tú estabas--"

Sobresaltada volví en mí. Esas voces las reconocí de las seis noches anteriores. Me levanté un poco agitada y miré hacia todos lados con los ojos en blanco, completamente atemorizada, como si estuviera enfrentando una de mis más grandes fobias. No los encontré... Pero volví a sentir esa desagradable sensación de inseguridad a donde sea que valla. Corrí más adentro en mi ciudad. Efectivamente, los alrededores se encontraban desiertos. Ya no conocía esa parte de la ciudad, parecía haberme perdido en un mundo completamente diferente. El cielo comenzaba a relampaguear mientras continuaba corriendo paranóica, sintiendo que los niños me observaban a donde sea que me esconda.

"JAJAJAJAJAJAJA"

Sus risas juntas como una terrorífica voz bifurcada proveniente de las entrañas del Averno me volvían psicótica, más que nada porque eran tan sutiles que no sabía si realmente las estaba escuchando o si se encontraban dentro de mi cabeza.
Mientras continuaba corriendo en línea recta por una calle gris y húmeda, pude visualizar a lo lejos dos pequeñas siluetas.

No.
NO
NO QUIERO VERLOS
ESTOY DESPIERTA... ¿VERDAD?

No puedo provarlo... Ni con dolor, todos mis sueños duelen

Derrapé sobre el asfalto y procedí a correr en la dirección contraria, pero tal era el terror que mis piernas temblaban por sí solas, y en un intento de correr lo más rápido posible, mis pies se enredaron haciéndome caer. Intenté arrastrarme hasta volver a pararme, pero al levantarme me choqué con esas figuras infantiles nuevamente

-¡Volvimos! ¿Estás felíz de vernos?


Caí hacia atrás, me sentía tan atemorizada que casi sentía que su baja estatura se volvía colosal. Mis ojos no podían enfocar bien, pero el brillo de sus ojos como a travéz de un vidrio empañado quedaron grabados en mi mente. No pude articular ninguna palabra, todo mi ser temblaba...
Finalmente intenté pararme, me arrastré hacia atrás con las mejillas mojadas de lágrimas de ansiedad, me paré con gran dificultad y atiné a correr como pude hacia cualquier dirección. 
No sentí que me estuvieran siguiendo, pero intenté correr hacia un lugar conocido. Por mas que volviera mis pasos por donde había venido,  todos los escenarios desde que me había perdido se repetían una y otra vez aunque corriera hacia cualquier dirección. 
Comenzaba a desesperarme, no veía el sentido de seguir corriendo. Ya veía venir mi final... me sentía inútil. 

Sentí unos brazos que me rodeaban fuertemente, me transmitían seguridad, me hacían olvidar ese mundo extraño donde estaba metida. 

Mis lágrimas comenzaron a brotar sin control mientras este sujeto me abrazaba. Estaba desesperada, pero este sentimiento desaparecía a cada segundo. Me extendió su mano y acarició mi mejilla mientras secaba mis lágrimas.

-Tranquila... Ya estás a salvo... DISIPAR

Con una mano tapando mis ojos y la otra sobre mi cintura me guió hacia atrás, hasta que mi espalda tocó algo sólido e instintivamente me senté. Retiró su mano de mis ojos, y pude observar que me encontraba sentada en el mismo árbol cuando llegué.

-Eso fue... ¿Un sueño? Demonios... Dije que no me quedaría dormida... No tengo remedio...

Me paré con dificultad, mis piernas continuaban temblando, nunca me habían dejado de doler. Me apoyé sobre el árbol para mantener el equilibrio, observé con enojo el vasito de café que se suponá debía mantenerme despierta y lo pateé. El vaso voló y derramó todo su contenido en el aire mientras me quejaba dolorida, había pateado con la pierna derecha donde estaba la gran herida que me habán hecho esta madrugada

-¡MIERDA, ME OLVIDÉ QUE ESTA ERA LA PIERNA QUE ME DOLÍA MÁS! ¡ARGH!
-¿Te duele mucho? Déjame llevarte

Me di vuelta rojísima, creí que estaba sola. Al mirar a mi interlocutor, mi sangre se heló. 

-¡N-No tengas miedo! No te haré daño-Aclaró rápidamente con una expresión de pena y nerviosismo.
-¿T-Te conozco...?
-No...-Su voz sonó ahogada y ajena, extremadamente triste-Pero yo sí te conozco...

Su voz, su mirada, su forma de actuar cambiaron en un segundo. Su perfil de chico tímido dio media vuelta para parecer un chico serio y seguro de lo que dice.

-...Del pasado. Mi nombre es O'Dem y formábamos parte de una organización llamada "Nanatsu no Tsuki" donde entrenaban nuestras habilidades, algo parecido a poderes mágicos.

Todo lo que me decía tan súbitamente sonaba ridículo, pero su mirada seria no te permitía dudar de nada de lo que dijera

-¿P-Poderes mágicos? ¿Qué clase de poderes?
-Dos personas que están unidas por un nombre común como nosotros pueden desarrollar un rol en específico. Uno es el de luchador, y el otro el de sacrificio. Yo era tu luchador, Lena... y tú eras mi sacrificio.

En el momento en que pronunció mi nombre mi excepticismo se esfumó derrepente, y sentí que si no quería acabar muerta en manos de aquellos pequeños niños de mis pesadillas debía atender a todo lo que me decía.

-En una pelea, el luchador combate contra el oponente y es el sacrificio quien recibe los daños. Siempre has sido una mujer fuerte y orgullosa... Pero en una guerra de hechizos contra los anteriores Mindless, los antepasados de quien ahora te persiguen, lograron hacerte tanto daño que no pudiste resistir, y fue así como te perdí...

Sus ojos se llenaron de lágrimas, no pudo continuar con la explicación. Lo abracé y con mi mano sequé sus lágrimas, y luego con mi palma sobre su rostro intenté tranquilizarlo.

-No te preocupes, no me va a pasar nada ahora que estás conmigo

Posó su mano contra la mía y la acarició. Se calmó, respiró hondo y besó mi frente. Me sonrojé un poco y lo miré a los ojos, como si sintiera que una muestra de cariño tan simple como esa me había hecho falta durante toda la vida.

-¿Por qué peleaban?
-Seguían órdenes. Aún no sé la razón.
-¿Órdenes de quién?
-Ritsu, la cabeza de todo Nanatsu no Tsuki.

De un momento a otro me abrazó, pude sentir toda su ternura desde su pecho hasta la punta de sus dedos. Le devolví el abrazo como si también sintiera un lazo especial entre nosotros y lo necesitara más que nadie.

-Has reencarnado y no has cambiado nada... Y ese a la vez es un problema, porque por eso te reconocieron. Mindless tiene el poder sobre las mentes y en eso basa sus poderes mágicos... Y como éramos su objetivo en el pasado, en tu presente yo no existo por esa razón. Me asesinaron antes de que nos conociéramos, y ahora van por tí... Pero no pienso dejar que te ataquen de nuevo. Yo seré tu sacrificio esta vez.
-¡Pero si yo no tengo poderes mágicos! ¡Tampoco sé cuál es ese nombre del que hablas! Y si somos de diferente tiempo, ¿Cómo sabes que seguimos siendo compatibles?

La mirada de O'Dem, lejos de la duda brilló como si despejara el cielo cubierto de espesas nubes grices. Tomó una de mis manos y la posó sobre su mejilla, mientras que él apollaba su mano contra la mía y cerraba los ojos

El tiempo es mi guardián, y a la vez me pertenece. Los años transcurrirán para el resto del mundo. Somos dos, y a la vez uno; como las agujas del reloj que marcan el pasar de un mismo tramo de tiempo. Somos CHANGELESS, los propietarios del infinito correr de los días, una misma escencia que no se desvanece con el paso de los siglos.

Tras recitar este conjuro, retiró su mano de mi mejilla, a lo que hice lo mismo. En ella, pude observar que tenía escrito el nombre "Changeless".

-Nosotros jamás cambiamos, por eso lo sabía. Es parte de nuestra escencia.
-¿Mi yo del pasado se veía igual a mí...?
-Algo-Sonrió con mucha paz mientras pasaba sus dedos entre mi cabello-Tu pelo es casi igual, sólo que algo más corto...-Con su mano acariciando mi cabeza entre las orejas-¿Qué edad tienes en esta época?
-18...
-¿Eh?-Sus ojos se abrieron de par en par mientras tanteaba mis orejas-¿Y aún las...?-su rostro se enrojeció mientras corría su mirada tímidamente-Ya veo... M-Me pone contento...
-¡Qué cosa! ¡Quiero saber!
-Siento un poderoso campo de energía. Están cerca.

Ran... Yamil...

Los pequeños Mindless aparecieron girando una esquina, y se acercaron con aire imponente hacia nosotros. O'Dem dio un paso al frente y se interpuso entre ellos y yo. 

-Escucha bien esto que te digo, es muy importante que sigas el plan al pie de la letra. ¿Estás de acuerdo?
-S-sí
-Es muy probable que siendo dos roles a tomar, en esta reencarnación tengas aptitudes para ser luchador. Quédate detrás de mí y si ves que un hechizo me atacará no te asustes, intenta evadirlo. Intentaré guiarte. Lo más importante es que... No me toques, puedes salir lastimada.
-Lo haré pero... Pienso que es mejor que seas el luchador, tienes más experiencia en la batalla
-NO volveré a correr el riezgo... Haz lo que te digo, por favor.

Los niños se enfrentaron a nosotros. Nos examinaron con aire sobrador. Sus risas burlonas revivían las pesadillas de persecución.

-O'Dem ¿Eres tú? Hmph, debimos haberte matado mientras pudimos.

Los ojos de O'Dem parecieron relampaguear como el cielo gris, tornándose medio segundo de color amarillo tras la provocación.

-Declaro esta guerra de hechizos.

Extendió su mano frente a él, y los alrededores parecieron desaparecer radialmente tornándose oscuro hasta el infinito.

-Es inútil. Lo que pasó una vez, volverá a pasar. No cambiará. Nos la volveremos a llevar. Son órdenes.
-No te separes de mí, Lena. Quédate atrás. Concéntrate, debes conservar en tu mente los viejos conjuros

Los pequeños se miraron a los ojos y juntaron sus frentes mientras recitaban su propio hechizo de sincronización.

Nuestro hogar son los confines de la mente. Tan profundo que nadie puede llegar a nosotros. Una ilusión donde creen controlarnos, mientras tácitamente movemos los hilos de un espectáculo aún más asombroso. MINDLESS... Una mente tan ilimitada que escapa de todo entendimieto. 

Al separar sus frentes, el nombre "Mindless" estaba escrito en ellas.

-¡Ran!-Gritó la niña de cabello azúl, señalando hacia adelante
-¡Entendido!

Emerge desde lo más adentro de tu memoria. Aquello que suprimes, pero no olvidas. Vuelvan aquí, salgan del abandono, imágenes que yacen enterradas en lo más obscuro del subconciente. ¡Salgan a la luz!

Un halo de luz fue directo hacia a mí, pero O'Dem bloqueó el ataque.

-¡SOY EL SACRIFICIO! ¡ES A MÍ A QUIEN DEBES ATACAR!
-Oooh~ ¿Así que al final Changeless sí cambia? Qué desagradable.

O'Dem se petrificó. Parecía estar congelado en su lugar. El Halo de luz rodeaba su cabeza, más intensamente frente a sus ojos. Una lágrima... otra... múltiples lágrimas comenzaron a rodar para morir en el asfalto.

-Es inúti. Quien no cambia, no lo hará nunca. Jamás podrás ser un sacrificio.

Calló al piso y corrí a abrazarlo. 

-No sabía que tenias que resistir tanto dolor... O tal vez es que no estoy hecho para esto... Es tu turno. Repite después de mí... Todo estará bien...

Congela. Suprime. Detiene. El tiempo no corre. El tiempo se detiene. De aquí no te moverás. ¡PAUSA!

El hechizo se movió hacia adelante y atrapó uno de los brazos de Ran, el sacrificio de pelo anaranjado. Alredededor de su muñeca se materializó una muñequera de cuero negra con una cadena que lo ataba al piso.

-Hmph. ¿Sólo una? Hemos lidiado con cosas peores. El tempo no te sienta bien.

Recuerdos del pasado renazcan. Torturen. Formen parte del presente, destrozándolo. El pasado será tu presente. El futuro no llegará.

Los ojos de O'Dem se abrieron de par en par, con ambos brazos se agarró la cabeza con fuerza, su cuerpo cayó pesado sobre sus rodillas

-Lo... siento... Lo siento... LO SIENTO... DEBÍ HABER BLOQUEADO EL DAÑO, PERDÓN, NO TE MEREZCO COMO COMPAÑERO... PERDÓNPERDÓNPERDÓN

No sirves para nada...
Es tu culpa...
No puedes hacerlo...
De no haber sido por tí...

-¡NO FUE MI INTENCIÓN, LO JURO! No sabía que ella... ¡¡¡N-N-NOO!!!
-¡¡Tranquilízate O'Dem!! ¡Levántate!

Me agaché a auxiliarlo, lo tomé del brazo para intentar levantarlo del suelo. O'Dem se volteó a verme con unos ojos completamente llenos de miedo, ojos infantiles, que no me veían como hace unos momentos atrás. Estaban rendidos, sin esperanza, asustados, no brillaban esperanzados, reflejaban la frustración de un cobarde sin honor. Tomó mi brazo con muchísima fuerza, temblando, como si tuviera a la muerte a sus espaldas.

-VÁMONOS, AÚN TENGO LA OPORTUNIDAD DE SALVARTE, CHANGELESS

¿Será que...? O'Dem está reviviendo los acontecimientos de la última pelea en el pasado...

-No.

Mi cuerpo se sintió ligero, mis brazos se movían por sí solos, como si una cálida onza me guiara. No sabía la razón, pero a mi mente vino un conjuro que logré armar para recitarlo 

  Los recuerdos son parte del pasado. El pasado es el tiempo, y el tiempo mi dominio. Restos de tiempo, vengan a mí. Yo los acogeré en la eternidad de mi ser. ¡LIBERACIÓN!

-¡¿Qué clase de hechizo es ese?! ¡¿Está absorviendo la magia de su sacrificio?! Sólo nos está regalando el turno


Esquizofrenia. Paranoia. Obseción. Neurosis. Depresión. Locura.

¡¡¡¡AUXILIO!!!!

Anciedad. Nerviosismo. Hipervigilia. 

Si me hubieras sabido preoteger, estas cosas no hubieran pasado
Tengo miedo...
Date cuenta...
No sirves para nada...
TODO OCURRIÓ POR TU CULPA.
DEBERÍAS MORIR.
DEBERÍA MATARTE, PARA QUE SIENTAS QUÉ SE SIENTE SER ASESINADO POR UN SER QUERIDO.
ME MATASTE.
TU IGNORANCIA FUE MI SEPULCRO.

Controlo tu Ser. Me perteneces.

Me adelanté unos pasos, la escena me parecía más familiar por alguna razón, mas no así mi cuerpo. Como si un amigo lejano me dijera qué hacer, pude pronunciar unas palabras antes de que ese hechizo no alcanzara completamente

Bloqueo temporal. El tiempo se detiene. Como el péndulo de un reloj, la inercia actúa para mecerlo hacia el frente y en reversa. Y al tocar la hora específicada, el sonido ensordecedor indicará tu hora final.

La cadena que sostenía al asfalto al sacrificio enemigo se tensó para hacerlo caer al piso.

El ruido penetra tus tímpanos y te devuelve la noción del tiempo. Te traslada a la realidad. Todo fluye hacia adelante. No hay oportunidad de mirar hacia atrás. 

Nuevas cadenas rodearon el cuerpo de Ran. Estaba completamente inmovilizado. Una correa se abrochó a su cuello, sus piernas tenían una cada una al rededor de sus tobillos y presionaban contra el suelo mientras se oían el crugir de ciertas partes de su cuerpo.

-Yamil... tú decides qué es más importante en este momento. Te haré vivir en carne propia lo que me hiciste... O los dejaré ir si así lo deseas. Después de todo, Ritsu sensei detesta a los perdedores.... ¿No es así?
-¡¿D-De qué estás hablando, y con tanta altanería?! ¿¡Y cómo sabes mi nombre?!
-Changeless... Esa es nuestra escencia.

La niña se enderezó como si recibiera un escalofrío en su columna. Los gritos de su sacrificio la sacaban de quicio, finalmente gritó fuertemente

-¡NOS RETIRAMOS! LA VIDA DE MINDLESS ES MÁS IMPORTANTE QUE ESA ESTÚPIDA MISIÓN

Su campo de energía fue disuelto, y una vez que no quedó nada, Ran fue liberado de la supreción temporal.
Yamil nos miró con odio a ambos. Abrazó a su compañero y lo cargó en sus brazos, mientras nos advertía antes de desaparecer frente a nuestros ojos

-No volveremos a molestarte mientras no nos lo ordenen, llevamos en la mente un reporte muy interesante que presentaremos a la cabeza de la organización, no te pienses que vivirás tranquila después de esto. "Changeless ha despertado, su compañero existe en el presente. Sus recuerdos del pasado se han sincronizado". Interesante, ¿Huh? Me sentaría a ver cómo te hacen pedazos la próxima vez.

Teacup Heart